El ruido del "futuro del trabajo" y la deuda estructural chilena

Jun 18 / Natalia Orellana G.

Lo que no estamos abordando

Con alta frecuencia, se observan en redes sociales y medios de comunicación expresiones del tipo “competencias del futuro”, “competencias clave”, “los graduados no cumplen con lo requerido por los empleadores”, -y más recientemente- “el desempleo ilustrado va en aumento” y “carreras con menos futuro”.

Se trata de un discurso que reafirma la tendencia a abordar el tema de manera monodimensional, con foco -casi exclusivo- en la rentabilidad económica. Esto tiende a invisibilizar las deficiencias estructurales del sistema, el rol histórico de la universidad y los aspectos clave para abordar este tema de forma constructiva.

Cualquier estrategia orientada a fortalecer la preparación para el trabajo de las personas —y, por tanto, su empleabilidad— implica potenciar el desarrollo de capacidades que no expiran; que se acumulan y que sirven para la vida en general.


Competencias de gestión de la carrera

No estamos ante la emergencia de un nuevo paradigma, sino ante la necesidad de volver al origen: la metacognición, el pensamiento crítico, aquello que nos hace únicos, humanos.


Esta premisa cuenta con un sólido respaldo dado por la experiencia internacional comparada. Los Estados que llevan décadas desarrollando políticas de empleo efectivas se han basado en los aportes de la investigación especializada para configurar estrategias y mecanismos sólidos.

Hace 37 años, en EE.UU., se creó el National Career Development Guidelines (NCDG), el primer marco nacional de competencias para el desarrollo de carrera dirigido a jóvenes y adultos. Un instrumento que delimitó las habilidades específicas, los conocimientos y los indicadores requeridos para navegar la educación, la formación y el empleo a lo largo de las distintas etapas de la vida.

Tras los aprendizajes de la experiencia estadounidense, procesos participativos y validaciones metodológicas, otros países decidieron establecer este tipo de marcos formalmente como políticas públicas. Algo así como un currículo nacional, pero especializado en la dimensión “preparación para la vida activa” en todos los niveles educativos. Los casos de referencia corresponden a Canadá, Australia, la Unión Europea, Nueva Zelanda y Escocia.

Estos marcos operan como instrumentos de política pública y modelos curriculares nacionales (o transnacionales, en el caso de la Unión Europea) diseñados por ministerios de educación y agencias de empleo para estandarizar las competencias estructurales que las personas necesitan para afrontar las transiciones del mercado laboral. Un avance en este sentido es clave para el contexto chileno.

Lejos de enfocarse en destrezas técnicas perecederas, estos modelos convergieron globalmente en que la matriz fundamental del desarrollo de carrera es de orden superior. Los modelos referidos estructuran la preparación para las trayectorias profesionales en torno a ejes secuenciales e interdependientes:

• El autoconocimiento (la dimensión metacognitiva).
• La exploración adaptativa del entorno.
• La toma de decisiones estratégicas.
• La puesta en acción (la agencia en la transición).

Precisamente, el autoconocimiento —un imperativo de examen analítico que la filosofía clásica ya situaba en el origen del desarrollo humano— se resignifica hoy en las teorías de carrera como una variable crítica frente a la incertidumbre del entorno socioeconómico y tecnológico.

Entonces, la experiencia y la evidencia indican que es imperativo que cualquier estrategia orientada a fortalecer la preparación para el trabajo —y, por tanto, a reducir el desempleo y el empleo desajustado— se centre en este desarrollo de capacidades que no expiran, que son acumulativas y transferibles.

Sofisticar el núcleo de capacidades esenciales que siempre han estado a la base de la educación integral, tributando directamente al empoderamiento y la agencia de las personas, es lo que debería comenzar a ocupar el espacio central en las discusiones públicas. Esto es lo que generó la creación de Fundación OCIDES y nos mantiene activos en la promoción de una estrategia nacional al respecto para Chile.

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Un llamado a la acción para LATAM

Este año se realizará el décimo Simposio Internacional sobre Desarrollo de Carrera y Políticas Públicas, en Auckland, Nueva Zelanda, del 22 al 24 de noviembre de 2026.


El Simposio es el único foro internacional, en el que los responsables de la elaboración de políticas nacionales y otros actores relevantes, de diversos países, se reúnen para compartir ideas y aprender sobre la mejor manera de desarrollar políticas y sistemas de apoyo a la preparación para el trabajo para todos sus ciudadanos.  

El Simposio 2026 es organizado por el International Centre for Career Development and Public Policy (ICCDPP) junto al Gobierno de Nueva Zelanda, a través de sus agencias nacionales responsables de educación, formación profesional y empleo (Careers and Transition Education Association of New Zealand, Tertiary Education Commision y Career Development Association of New Zealand). Este encuentro bajo el lema maorí "Nā tō rourou, nā taku rourou ka ora ai te iwi" (Con tu aporte y mi aporte, la gente prosperará), busca integrar la sabiduría tradicional con las políticas de vanguardia en productividad y economía inclusiva.

Adicionalmente, cuenta con el patrocinio del Grupo de Trabajo Inter-agencias sobre Orientación Profesional (en inglés, Inter-Agency Working Group on Career Guidance - WGCG), integrado por la Organización Internacional del Trabajo, la OECD, la UNESCO, la Comisión Europea, el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP), Fundación Europea de Formación (ETF) y Banco Mundial. Además de la Asociación Mundial de Servicios Públicos de Empleo (WAPES).

Fundación OCIDES es responsable de colaborar con la organización del simposio para que Chile sea representado por una delegación conformada por representantes de los ministerios de educación y trabajo, de la academia y de profesionales especializados en el tema. Esperamos que esto se logre y podamos abordar la prevención del desempleo, el desempleo y el empleo desajustado desde una política pública que integre esfuerzos intersectoriales, así como los aprendizajes de otros países y los aspectos propios de nuestra idiosincrasia. 
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Natalia Orellana G. es Directora ejecutiva de Fundación OCIDES y Miembro del directorio del International Centre for Career Development and Public Policy (ICCDPP)
email: natalia.orellana@ocides.org

Citación sugerida: N. Orellana. 2026. El ruido del "futuro del trabajo" y la deuda estructural chilena. Artículos de opinión, 18.06.2026. Fundación OCIDES
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